Juan echanove
CUADERNO DE NAVEGACIÓN
25 junio, 2016
Juan echanove

Juan echanove

 

COMEDOR DE SMITH & WOLLENSKY

La gente mira tras los cristales……..

 

EN EL CALOR DE LA NOCHE

La calle se mueve. Se agita. A veces incluso diría que hierve. Son tiempos de convulsión, de cambio. Los grandes principios… las sólidas columnas decimonónicas sobre las que se asentaban todos nuestros principios filosóficos, políticos… humanos en definitiva, se han desmoronado derruidas por la rabia de un Sansón enfurecido sin cara ni ojos al que algunos llaman “RED”.
Los mercaderes de los templos ya han perdido hasta los templos , y los predicadores y vendedores de crecepelo aupados en cajones de impoluto metacrilato vociferan un pasado nostálgico de matrimonio con la tradición, mientras que demoledores de sistemas con “Blackberries” en ristre reparten tickets para un viaje al más allá en el que todos vislumbraremos los prados verdes de una tierra prometida en la que el amor y la caricia suplirán definitivamente y de una vez por todas la ordinariez del Pan y de la Sal.
Se está cocinando el futuro. Se está cocinando en las cocinas, en los medios de comunicación, en los blogs, en las televisiones…
Los protagonistas del hecho culinario corren desesperadamente para alcanzar la fama y la popularidad dejando los fogones encendidos a sabiendas de lo peligroso que es desatender la pasión o dejarla encomendada a aquellos que no poseen siquiera el arte de la caligrafía.
Los restaurantes lloran sus penas en medio de salones vacíos, en sillas ocupadas por equipos ociosos que durante horas y horas se preguntan ¿por qué no vendrán?.
Los blogueros desde la intimidad de sus casas definen, fotografían, hacen y deshacen una realidad sin referencias de la que, a veces, emerge algún grupo de “viudos de Ferrán Adrià”… viudos que en algún caso ni estuvieron en Roses ni se les esperaba…
Y los altos ejecutivos de las televisiones, vendiendo lo importante de la cocina y de la marca España, diseñan y rediseñan, componen y reciclan hasta la extenuación programas entre fogones que no tienen otro fin que el de hacer saltar las lágrimas y transmitir ese discurso militarista de que solo los más fuertes ocuparán el “trono” a la derecha del Padre.
Hoy en día si no sabes cocinar eres un bulto sospechoso , y si no sabes apreciar las características del vino eres un majadero. Y mientras tanto, mientras que estirados personajes menean las copas y las enfrentan al trasluz de las ventanas , masas ingentes de “indignados del discurso” se agolpan tras las vidrieras al grito de “la calle es nuestra”.
En el calor de la noche el mago del “pelopincho” corre desesperadamente desde Azca hasta Vallekas imaginando que jaurías de perros le persiguen mientras que él con malicia y travesura los va dando “mulé” asándolos lentamente en un fuego avivado por los comentarios hirientes de la envidia nacional y por la desesperación del que “nada tuvo porque nada quiso” y todo lo tiene ahora porque se lo ha ganado a pulso.
Ese “Marathon man” pequeño y correoso calma su sed y su hambre en los puestos callejeros que va dibujando en su carrera, mientras que, sustituyendo el ancestral laurel, ciñe sobre su frente una corona de cilantro, sudando leche de coco y derramando lágrimas ardientes de chiles javaneros y especias “Shichimi Togarashi”.
Los Papas de Roma levantan el pulgar a cincuenta escogidos templos de la restauración y se lo bajan, por decantación, a otros cincuenta que serán devorados por las deudas contraídas con esos banqueros devoradores de Foies y de Lubinas a quienes hemos tenido que hacer el boca a boca antes de que las espinas de los peces los asfixiaran para siempre.
Algunas mujeres de bandera libertaria a pecho descubierto y desmelenadas intentan denodadamente encontrar su lugar en un mundo machista hasta los tuétanos , reclamando que les miremos las manos en vez de otras partes de sus cuerpos. Esas manos que componen sutiles estructuras de frutos exóticos del mismo modo que asestan certeros hachazos decapitando enormes pescados, o carriles de cordero, o canales enteras de chuletones de buey.
Hace falta libertad. Libertad y limpieza. Transparencia y consistencia a la vez.
Menos hablar y más hacer.
Los agolpados en las ventanas no quieren derribar los muros y tomar el Palacio de Invierno . A la gente le importa un bledo el maldito Palacio porque se la “bufa” el mismísimo Rey. La gente ha enterrado ya a tantos tótems, ha recorrido tanto camino de ida y vuelta…
¡A la gente la han mareado tanto con tanto exceso de información necesaria para ser un docto “homo gastronómicus”!…
A la gente se le ha “examinado” tanto, que lo que quieren… lo que desean con toda su alma , y por lo que quieren poner en el tapete como apuesta final los restos de todos los naufragios es poder comer algo delicioso y sin literaturas a la vuelta de la esquina .
Quieren pringarse los dedos y los labios y besarse después bajo un sol de justicia universal, intercambiando los sabores orientales con los occidentales, los sabores del amor con los sabores de la tristeza, las especias de la excitación con los fondos de la pasión.
La gente quiere “pringarse”… nunca ha tirado la toalla. Prefieren comer de pie a desayunar de rodillas. La gente ya ha aprobado la “selectividad” y quiere decidir por si misma.
La gente no quiere someterse a la incomodidad de pequeños locales de culto en los que se predica lo mismo que en los templos disfrazándolo de un discursillo moderno que hace que en el momento de conseguir un sitio para “rezar” uno se sienta el elegido de los Dioses.
Y mientras esta revolución se gesta tras el “Jardín de los Cerezos”, los prebostes de la Patria todavía quieren impedirla defendiendo lo bonito del Jardín.
Y haciendo caso omiso de esa multitud que grita ¡hay que quemar las sillas!, ponen toneladas de trabas burocráticas a cualquiera que quiera jugarse el “tipo cocinero” en la puta calle, intentando frenar el caudal de la crecida con sacos terreros que tarde o temprano se diluirán en la corriente porque la corriente no hay ya quien la pare.
¡Hay que quemar las sillas!… grita la gente. Hay que quemarlas en una inmensa falla en la que ardan también los recuerdos inútiles de un pasado propiedad de una clase dirigente a la que apenas le queda fuelle para señalar, otorgando diversas insignias y dudosos premios, el rumbo de un futuro de transformación real y democrática.
¡Hay que quemar las sillas!… La mecha ya está prendida .
En otras tierras dicen que esta revolución ya ha triunfado. Se dice que la gente en la calle se mira a los ojos … hablan en voz alta… Dicen que hasta se ríen a carcajadas mientras sustituyen la precisión de la palabra por exclamaciones e interjecciones contenedoras de ilusión.
Dicen que en esas lejanas tierras la gente quemó las sillas y dejaron de mirar tras las vidrieras los aburridos ceremoniales de bocas cerradas y vajillas de cristal. Dicen también que muchos de los comensales del lado de dentro del cristal … en el calor de la noche y casi de forma clandestina devoran en platos de papel, comiendo con los dedos, pequeñas delicias que les marcan el camino hacia el Edén de la pasión.
La Pasión… Sin Pasión todo es prescindible. Sin Pasión todo es repetición.

 

Juan Echanove

2014

Juan Echanove
Juan Echanove
Déjate guiar por mí, y pondré a tu disposición todos los consejos y recomendaciones que necesites para navegar por el inmenso espacio Gastro. Restaurantes, bares, tabernas, mercados, tiendas y sobre todo personas y personajes que debes conocer y que yo te voy a presentar. ¡Despegamos!

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